Luis González: “La atención farmacéutica domiciliaria es una solución profesional a una demanda social no cubierta”

Barcelona, 20 de marzo. El presidente del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Madrid (COFM), Luis González Díez, ha abogado hoy por la necesidad de regular la atención farmacéutica domiciliaria dentro de las funciones de la oficina de farmacia como “una solución profesional que se ha demostrado útil y eficaz para atender una demanda social no cubierta”. Durante su intervención en la mesa redonda Atención domiciliaria vs. Servicio a domicilio: ¿qué podemos hacer y qué arriesgamos, celebrada en Infarma Barcelona 2019, González se ha congratulado de que la propuesta de atención a domicilio recogida en el proyecto de Ley de Farmacia de la Comunidad de Madrid tenga ahora eco en otras leyes de ordenación farmacéutica, como en el caso de Galicia, y se haya convertido en una reivindicación de la oficina de farmacia en España después de que sea una realidad asentada en muchos países.

El reto radica ahora, en su opinión, en encontrar su encaje legal en el ordenamiento jurídico, porque “esta iniciativa es positiva para los pacientes y para el Sistema Nacional de Salud, ya que plantea una solución profesional desde la oficina de farmacia a necesidades muy concretas de una población cada día más envejecida”, ha defendido.

El colectivo de personas beneficiarias de este nuevo servicio farmacéutico, que el propio Consejo Asesor de Sanidad recomendó en 2013, serían las personas mayores polimedicadas, con problemas de organización de los medicamentos o que viven solas en casa y pacientes dependientes domiciliarios incluidos en programas concertados. González ha recordado que el 70 por ciento de los ingresos sanitarios y de urgencias en centros de especialidades se producen por parte de un estrato de población mayor de 75 años con pluripatologías.

Los farmacéuticos, como expertos en el uso de los medicamentos, pueden contribuir a reducir el número de consultas médicas y de ingresos hospitalarios ofreciendo distintos servicios farmacéuticos en función de las necesidades de los pacientes. En unos casos puede ser la preparación de sistemas personalizados de dosificación para mejorar la adherencia a los tratamientos, el seguimiento farmacoterapéutico y revisión de la medicación para detectar problemas relacionados con los fármacos, ya sea duplicidades, interacciones, efectos adversos o contraindicaciones, así como pueden monitorizar determinados indicadores de salud para derivar al profesional médico cuando se detecte algún problema, además de proporcionar consejo nutricional y dietético, entre otras prestaciones. “En todos estos servicios estamos ofreciendo ya valor y resultados a los pacientes y al sistema sociosanitario”, ha asegurado el presidente del COFM.

También ha recalcado que la prestación de nuevos servicios farmacéuticos requiere de un marco jurídico que regule su contenido y sus límites, un modelo colaborativo con el resto de profesionales sanitarios, así como una correcta evaluación de los resultados obtenidos, con el fin de “remunerar de forma justa la atención farmacéutica”, ya que “otra cosa es regalar nuestro esfuerzo”. “Es el momento no de experimentar, sino de cobrar por nuestro trabajo y eso exige, probablemente, hablar ya de un nuevo modelo de remuneración”, ha apuntado.

El presidente del colegio madrileño ha instado a seguir trabajando dentro del Convenio y el Concierto firmados con la Administración, que “nos habilita para concertar fórmulas que nos permitan ser útiles a los ciudadanos que precisan ayuda farmacéutica, ya sean desde la oficina de farmacia o en los domicilios de los pacientes que así nos lo pidan y en colaboración con el resto de profesionales sanitarios, como siempre lo hemos hecho”, ha apostillado.

González ha aludido también al conflicto competencial promovido por la profesión enfermera, señalando que “a nadie le interesan los debates sectoriales o competenciales, lo que nos piden los ciudadanos son soluciones a sus necesidades sociales y sanitarias y los profesionales y las autoridades debemos trabajar para garantizar una atención integral y continuada de los pacientes”.

Por último, ha hecho hincapié en el factor humano y el consejo personalizado para lograr los mejores resultados en salud como uno de los principales activos de la oficina de farmacia, al tiempo que ha advertido que “la sociedad no puede permitirse el lujo de prescindir de su oficina de farmacia y relegar a sus profesionales a dispensar solo medicamentos detrás de un mostrador, porque sería una pérdida de oportunidad evidente y un derroche considerable”



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